Por: María Georgina Ortiz Gallardo, Líder de Proyecto en Instituto Mexicano del Petróleo
Nuestro país está en el camino de una transición energética que favorezca la generación de energía a partir de fuentes limpias, disminuya la alta dependencia de los combustibles fósiles y con ello, se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
Por: Victor G. Ortiz Gallardo, Líder de la Unidad de Inteligencia Tecnológica Competitiva, Especialista en innovación y administración de tecnología, Gerencia de Gestión del Conocimiento, Dirección de Desarrollo de Talento. Instituto Mexicano del Petróleo
Hoy en día es ampliamente reconocida la importancia de innovar, en ciertos contextos se reconoce como factor crítico para el éxito de las organizaciones mientras que en otros es una condición de supervivencia. Descubrir, crear e innovar no son sinónimos, sino acciones complementarias cuyo resultado final es la generación de beneficios para aquellas organizaciones que buscan consistentemente el cumplimiento de sus objetivos.
Uno de los ejes del Programa Estratégico de Formación de Recursos Humanos en Materia Energética (PEFRHME) implementando por la Secretaría de Energía, CONACYT, y otras dependencias de gobierno e instituciones de educación superior, es destinar recursos e implementar programas para la formación de capital humano especializado que responda a las necesidades del sector energético nacional.
Bajo la premisa en la cual se sostiene con datos que México cuenta con recursos petroleros en el mar somero y profundo del Golfo de México, este recurso oscila, según diversos estimados, entre 30 mil y 50 mil millones de barriles de petróleo en sitio.