Mantener un clima organizacional de calidad es más que un objetivo convencional de Recursos Humanos. Aunque en ocasiones es visto…
Hacer lo correcto

Cada vez son más las empresas que destinan esfuerzos y recursos para fomentar la conducta cívica y ética en sus colaboradores. Pero, ¿qué se está buscando y por qué es tan importante?
Información: Para crear un programa de promoción de la conducta cívica y ética, la organización deberá contar con información cuantitativa y cualitativa confiable acerca de los comportamientos contrarios que se quieren combatir.
• Incidencia delictiva
• Acoso laboral o de otra índole
• Mobbing o bullying
• Violencia y abuso en cualquiera de sus modalidades
• Prácticas deshonestas en compras y ventas
Diagnóstico: Con los datos recopilados, Recursos Humanos, en conjunto con otras funciones clave de la empresa, puede liderar el análisis de las implicaciones financieras y de imagen interna y externa que acarrear los comportamientos poco éticos. Aquí, el fin último de esta revisión profunda es la identificación de causas raíz y de factores que incrementan las conductas no deseables.
Intervención: Tras el diagnóstico se requiere diseñar estrategias, programas y acciones que permitan mitigar los comportamientos no deseados y promover aquellos que requiere la organización. Algunos de ellos son:
• Medidas correctivas: todas aquellas que están orientadas a sancionar los comportamientos no deseados.
• Medidas precautorias: aquellas que hacen un llamado a la fuerza de trabajo acerca de las implicaciones que pudiera llegar a tener una conducta inapropiada, desde legales, hasta un despido justificado por actuación contra el reglamento interno de trabajo.
• Medidas de mejora: la conducta cívica y ética también son objeto de mejora continua; de ello depende que la gente adquiera conciencia de la relevancia que tiene actuar de modo óptimo en función de la cultura organizacional, los objetivos de trabajo y la sana convivencia.
Comunicación: Aunado al programa de conducta cívica y ética, se requiere de un programa de comunicación organizacional capaz de enfilar a la fuerza de trabajo hacia el cambio cultural proyectado. Este debe considerar:
• Diseño de mensajes clave.
• Promoción de los valores en sentido concreto a través de visualizaciones de los comportamientos deseados contra los que deben abandonarse.
• Disponibilidad de información suficiente para todos los trabajadores.
• Uso óptimo de los medios impresos y/digitales.
• Impulsar foros de conversación donde las personas aprendan más sobre conducta cívica y ética.
Refuerzo y reconocimiento
• Hacer lo correcto merece reconocimiento y recompensa.
• Aquí se vuelve indispensable seleccionar cuidadosamente los estímulos que ayudarán a reforzar las conductas positivas.
• Lo recomendable es que la organización se enfoque en asegurarse de evaluar y recompensar de manera igualmente cívica y ética el cambio cultural.
Con información de Amedirh.
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