Gestionar el tiempo es uno de los grandes desafíos de la actualidad. Ejecutivos de todos los niveles se enfrentan al…
Evita los ladrones de tiempo

El tiempo es uno de los bienes más preciados del ser humano y también uno de los más desaprovechados.
Si al terminar la jornada laboral, los escritorios están llenos de pendientes que se arrastran a días posteriores, entorpeciendo la productividad de la empresa y desmoralizando al personal; es prudente plantearse si el valioso tiempo realmente se está empleando de forma óptima o, por el contrario, de manera deficiente.
A los distractores que impiden que una organización o individuo aproveché efectivamente el tiempo del que dispone y llegue al máximo de sus capacidades, se les conoce como “ladrones de tiempo”
Para empezar a solucionar la cuestión y dar un enfoque positivo a los colaboradores, vale la pena sensibilizarlos para que reconozcan qué es lo que aplazan y por qué, alejándose de sus metas profesionales y personales; sobre todo, cuáles serán las consecuencias.
En las siguientes líneas se presentan sugerencias para evitar los “ladrones de tiempo” más comunes:
• Planifica el día siguiente antes de ir a la cama. Tener un esquema de lo que se pretende lograr, facilitará el conservar la concentración.
• Elabora una lista jerarquizando de lo más a lo menos importante. Así se sabrá perfectamente a qué brindarle mayor prioridad; además, las tareas más importantes suelen ser las más difíciles, resolverlas lo antes posible simplificará la jornada y aminorará la carga al final del día.
• Utiliza inteligentemente el internet. A pesar de ser uno de los ladrones más recientes, también es uno de los más complicados de erradicar, pues está arraigado a la vida cotidiana, facilitado por los dispositivos móviles, tan indispensables ahora en el ámbito laboral.
• Usa el teléfono sólo para lo esencial. Responde únicamente las llamadas y mensajes importantes, sé directo y claro en la comunicación, para que el interlocutor lo sea también y en pocas frases.
• Conócete mejor. Saber en qué momento del día se es más productivo, permite colocar en dichos lapsos las tareas más arduas; asimismo, el mejor entendimiento de la propia personalidad ayudará a advertir los distractores a los que se es más vulnerable.
• Aprende a delegar. Es común escuchar la frase “si quieres las cosas bien hechas, entonces hazlas tú mismo”. Sin embargo, se suele subestimar a los demás y concentrar todo el trabajo en uno mismo, complicando el cumplimiento de las tareas por hacerlo en solitario. Preparar a otros en conocimientos y técnicas para que puedan colaborar con el trabajo, es una forma de aprovechar el tiempo y pensar con miras al futuro.
• Libérate del perfeccionismo. Aunque podría parecer una excelente cualidad, puede ser una carga pesada y estresante; de igual forma, el perfeccionista requiere más tiempo para completar tareas, al reexaminarlas incontables veces en busca de errores o posibles mejoras.
• Deja espacio para los imprevistos. Si surgen, estarán dentro del plan y no ocasionarán problemas; si no se presentan, se podrá aprovechar el tiempo para resolver algún pendiente o tomarse un momento para respirar y relajarse.
Con información de Amedirh.
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